Reflexiones desde el retiro de la formación de yoga

 

Hoy me gustaría compartir una experiencia vivida el pasado fin de semana.

Como siempre en este blog intento que las experiencias aporten un aprendizaje o por lo menos te motiven para  reflexionar.

El fin de semana pasado nos hemos encontrado alumnos de la formación de profesores de Aula de Yoga de Quim Altés , algunos ya habíamos acabado la formación en pasadas promociones y otros se titulaban en este encuentro, aprovecho para mandarles otra vez desde aquí mi enhorabuena.

Nunca me cansaré de decir lo importante que ha supuesto para mí la formación de profesor de yoga.

la formación de profesores de yoga

Creo que por mucha motivación que tengas, por mucho que leas, por muchos vídeos que veas en Internet o  cursos Online realices, si tu intención es enseñar a personas o profundizar  en estas ancestrales enseñanzas, es imprescindible que realices una formación presencial de la mano de un maestro experimentado.

Todos los que nos hemos juntado este fin de semana en lo que ha sido el colofón a una etapa de formación en Euskadi de la mano del formador de profesores de yoga Quim Altès y Juan Linares, hemos tenido la suerte de haber pasado por este enriquecedor proceso.

Es una formación completa que dura cuatro años repartidos en un seminario de fin de semana una vez al mes, sumando aproximadamente un total de 500 horas de formación.


Una disciplina diseñada para el crecimiento personal a todos los niveles


Tal y como nos ha dicho en algún momento nuestro maestro Quim, este proceso de formación de 4 años, al final es una vida.

Es una vida por que durante este periodo de formación, tu cuerpo, tu mente, tu comprensión, tu vida se van a actualizar  sí o sí y es que, cuando nos comprometemos con una disciplina que está diseñada para el crecimiento personal, cuando pasamos de la teoría a los hechos y hacemos de nuestra practica un hábito, te puedo asegurar que se producen cambios.

Hay que tener en cuenta que la misma práctica te va a ir preparando para asumir los cambios que van a acontecer en diferentes ámbitos de nuestra vida.


¿Quiere tu mente racional cambiar realmente?

Dejemos una cosa clara: Tanto si estas realizando una formación o también  si te has decidido a tomar clases de forma regular, tal y como he comentado antes, has elegido iniciar un proceso de transformación, de crecimiento.

Este proceso, este anhelo  de actualizar tu potencial, no ha venido dado por tu mente racional, analítica, adicta a tu zona de confort y acomodada a tus creencias limitantes, no  y no!!.  Te puedo asegurar  que no ha sido tu mente racional la que te ha guiado en esa intuición de iniciar este proceso.

Pues bien, tal y como nos había dicho Quim Altès, esta formación de cuatro años es como una vida.

Yo lo veo como un proceso vital que, como si fuese un holograma, refleja una vida dentro de La Vida .

¿Cuántas veces en tu vida te has propuesto realizar un cambio o empezar con alguna actividad y se ha quedado solo en eso, en un propósito?

A mí también me ha pasado muchas veces, no te creas.

Otras veces habrás cogido fuerza necesaria para iniciar ese proyecto  que te habías planteado, pero quizás  al cabo de un tiempo, empiezas a pensar que para qué te metes en esos líos con lo cómoda que era tu vida antes, o quizá alguna circunstancia adversa hace que te replantees esa idea y finalmente tiras la toalla.

Pues así es también la historia de esta formación de yoga y de los y las que la hemos realizado, seguro que todo el mundo, incluidos los formadores en algún momento, nos hemos planteado tirar la toalla. De hecho, no todos los que empezamos esta formación la hemos terminado.

En cuatro años, todos tenemos altibajos en nuestras vidas, cambios, procesos familiares, incluso también dificultades económicas.

Entonces, ¿Qué diferencia a la gente que empieza un curso, clases regulares o una formación y la termina de los otros que se quedan por el camino?

Que quede claro que no pretendo hacer ningún juicio y  entiendo que, cada cual tiene sus circunstancias y está en el momento vital que está y  no se puede generalizar.

Hay personas a las que su estado físico o personal de repente les imposibilita asistir a las clases o a la formación en cuestión y acaban dejándolo por motivos obvios, pero también sé de personas que por problemas físicos tipo fibromialgias y dolencias similares, se pegan semanas sin asistir a clase, pero en cuanto un día se sienten bien, en cuanto entra un pequeño rayo de sol que les ilumina ese día, regresan a la clase con toda la ilusión  y con un gran agradecimiento por poder volver a la práctica.

Tal y como comenta mi amigo Jorge del blog Callateyhazyoga: “Está demostrado que el día que menos ganas tienes de ir a la clase de yoga, que más te cuesta ir, es ese día que mejor te sienta, que más orgullosa estas de haber asistido a la clase”. Y cuánta razón tiene ¿no crees?.

La diferencia está en la mente, la diferencia está en la pasión, la diferencia es que este tipo de gente, ha llegado un momento en el que ha dejado un poco de lado las escusas, las cavilaciones y divagaciones de la mente racional y analítica y ha decidido seguir el impulso de su corazón.

Es así querido lector, la mente racional, el ego, no quiere cambios; quiere permanecer en sus antiguos patrones. Porque  salir de la zona de confort y actualizar tu potencial pone en peligro la supervivencia del  ego y es el mismo ego que se inventará miles de escusas y dificultades para mantenerte en el inmovilismo y así asegurar su supervivencia.  

Recuerdo, que incluso la misma formación de profesores que os estoy explicando, llegó un momento que estuvo en peligro de desaparecer por falta de alumnos, ¿y qué crees que pasó? Pues pasó que, de repente al año siguiente aparecieron nuevos alumnos y alumnas y la formación continuó, ¡no podía desaparecer! ahí había mucho corazón eso te lo puedo asegurar.

Bueno, apreciad@ lector@, espero que te haya podido transmitir una de las reflexiones que pasaron por mi cabeza en ese emocionante encuentro con mis coompañer@s y profesores.

Espero que pases un buen verano y te invito estos días a reflexionar:

 Cuando pase el verano, quizás te decidas por empezar algunas clases, quizás aquella afición que siempre has tenido ganas de empezar o quizás aquella que un tiempo atrás dejaste olvidada.

Riega ese anhelo con la pasión, déjate guiar por tu corazón, ¿recuerdas cuando de niño tenías ganas de hacer algo y sacabas el tiempo y las ganas de hacerlo? Yo tengo la suerte de que eso me lo recuerda mi hijo muchas veces. Los niños son grandes maestros.

Seguro que habrá momentos de bajón, cuídate en esos momentos y practica la indagación interior  para constatar si son motivos reales o son  escusas de tu ego. 

Pon pasión y constancia, esa es la mejor medicina para tu corazón y para la actualización de ese enorme potencial que llevas dentro.

Namasté

Xavi.-