Estoy contento ya que he puesto en marcha un proyecto al que le tenía muchas ganas.

Este sábado pasado he  puesto en marcha un grupo de meditación. 

 Llevo algún tiempo trabajando con la meditación, he probado algunas técnicas durante todo este tiempo y he ido integrando en mi rutina  diaria las que encontraba que me aportaban sentido a mi práctica.

Se trata de prácticas sobre todo Taoistas pero también  Budistas. 

Como te decía, estoy encantado de haber formado este grupo de práctica para compartir lo que he ido aprendiendo pero, además sé  que esto, me va a ayudar a aprender, a profundizar más y también a ver mi práctica desde otras perspectivas ya que las experiencias de  los asistentes a este grupo ampliarán también mi comprensión sobre la práctica. Esto es  así, al enseñar recibes aprendizaje.

Pues bien, buscando inspiración para las sesiones, leí un texto  de Taisen Deshimaru que  me inspiro esta pequeña introducción a los conceptos de la meditación.

Espero que te guste.

  

La meditación, ¿para Qué?

Nuestra mente, ese movimiento continuo de pensamientos, emociones, anhelos, expectativas, juicios, resentimientos, alegrías y tristezas que habita en nosotros, tal y como dicen los maestros orientales “como un mono loco”.

El primer objetivo de la meditación, más que calmar a ese “mono loco”, se trata de darnos cuenta y aceptar que está ahí, morando en nuestra mente.

A base de observar ese movimiento mental continuo que nubla nuestra conciencia, a base de practicar, quizá lograremos calmar esa perpetua agitación.

La meditación más allá de las técnicas que utilizamos para llegar hasta ella, es un estado mental,  un cambio de conciencia, quizás una nueva manera de percibir el mundo y un arte de vida.

Podría enumerar aquí también  todos los beneficios  que, incluso avalados científicamente se le adjudican a la meditación, esto últimamente se está poniendo muy de moda, cosa que de verdad me alegra, ya  que sin duda ayuda a que  más gente se beneficie de esta milenaria práctica. Pero  me ahorraré escribirlos  aquí ya que aparte de que  es muy fácil buscarlos en la web,  para mí la meditación sobre todo, ha de ser sin expectativas, los beneficios, si han de llegar llegarán, pero abordar esta práctica con expectativas  pienso que hace que iniciemos el camino perdiendo de antemano su esencia: la experimentación sin juicios, sin expectativas . Ten en cuenta que, expectativas y juicios era justamente un producto de esa “mente de mono” que queríamos apaciguar en un principio.

Entonces, ¿Qué es meditar?

Tal y como explicaba antes, principalmente meditar es observarse, darse cuenta de lo perdido que estas en medio de todo ese movimiento de la mente.

Entonces al ponernos a realizar esta práctica, nos convertimos en un  espectador de toda esta marea de pensamientos, ideas, emociones.  Simplemente  observando, sin emitir juicios, aceptando todo esto que estamos observando, sin rechazarlo. Ya que todos los aspectos de los que nos damos cuenta,  forman una parte muy valiosa de nuestro ser.

El Maestro Gueorgui  Ivanovich Gurdjieff  decía que  en el momento que dejamos de ser actores para convertirnos en espectadores, ya estamos practicando la meditación.

Los sabios de oriente nos ilustran con una bonita metáfora sobre lo que es la meditación. Imagina un vaso de agua mezclada con tierra. Al dejar reposar este vaso, al rato la tierra se irá decantando en el fondo.

Así al final, tendremos arriba el agua clara y cristalina y al fondo un manto de tierra, el agua cristalina arriba simboliza la esencia pura de la mente y en fondo, el barro de nuestros pensamientos, anhelos y  juicios se deposita, pero no es desechado. No lo desechamos porque también ha formado parte de nosotros y es el abono donde la semilla de la flor de loto, que representa la sabiduría  echará raíces y crecerá hasta la superficie.

Me parece precioso.

Namasté.