Ejercicios para practicar Meditación en la vida cotidiana

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Vivimos en una época de sobreactividad donde la práctica de la meditación se hace cada vez más recomendable, pero es que, con esta vida tan ajetreada, no encontramos un momento para cuidar de nosotros mismos y dedicarnos un instante a esa práctica que tanto nos puede beneficiar.

¿Te suena de algo?

En esta entrada te voy a compartir un par de ejercicios que nos ayudan a mantener el foco de atención y son una práctica de meditación  que  vas a poder realizar durante tus actividades diarias.

Con esto vas a conseguir dos cosas.

  • Comenzarás a cultivar un hábito de practicar que te ayudará a integrar la meditación a tu día a día.
  • Obtendrás los beneficios de la meditación durante tu jornada diaria, haciendo si cabe, que esta sea más llevadera y agradable.

¡Genial!, ¿No?

Pero… Como siempre, no hay métodos mágicos, vas a tener que comprometerte contigo a realizar los ejercicios. Para esto no hay atajos, se trata de practicar con regularidad y ahora ya no hay excusas, ya puedes hacerlo mientras esperas el bus, mientras trabajas o mientras caminas.

¡Vamos a ello!


Mis Prácticas para trabajar la atención plena en la vida cotidiana

  • Sentir el cuerpo

En prácticamente todos los ejercicios de meditación, encontramos un factor común, el foco de concentración, el lugar o la sensación en la que fijamos nuestra atención durante la práctica.

Uno de estos focos de concentración y sin duda, el más utilizado en la meditación, es el cuerpo. Esto como comprenderás es una suerte, ya que tu cuerpo no te lo puedes dejar olvidado en ningún sitio… ¿o quizás sí?

Pues paradójicamente, así es.  A menudo, nos dejamos nuestro propio cuerpo por ahí olvidado mientras vamos con "nuestra mente de mono",  saltando de rama en rama.

De eso se trata el primer ejercicio.

Ejercicio 1: Encuentra tu cuerpo

Lo puedes practicar cuando trabajas, dedica algunos minutos durante el día a simplemente observar tu cuerpo; como está tu postura mientras escribes en el ordenador,  sentir tus pies pisando firmemente la tierra mientras caminas o toma contacto con tu respiración mientras realizas una pausa de tu actividad.

 Ya ves que es una práctica sencilla, pero puede ser muy potente si lo prácticas habitualmente, piensa que las culturas que han cultivado el arte de la meditación suelen ser culturas que valoran la sencillez de las pequeñas cosas. Así es, me gusta mucho buscar recursos muy sencillos para la práctica. A veces nos proponemos prácticas complicadas o que requieren de alguna preparación, que también están muy bien pero esto  se convierte en un obstáculo cuando disponemos de poco tiempo.

Ejercicio 2: Observar tus impulsos

Este es un ejercicio de autoconocimiento, con el que vas a lograr  observarte y conocerte mejor, se trata de elegir algún impulso que reconozcas como algo habitual; comer chocolate, fumar un cigarrillo, dar explicaciones, justificar tus actos, poner la televisión nada más llegar a casa, consultar el móvil, abrazar y dar cariño a tu mascota o a un ser querido, etc.

Ya ves que en la lista de ejemplos que te pongo, tanto pueden ser impulsos que no te hacen sentir bien,  como los que te hacen sentir bien. Eso no tiene importancia ahora, ya que no se trata de evitar esos impulsos. Eso sería otra práctica.

Aquí se trata de observar tus impulsos, no los evitas, no los paras, no juzgas, solo los observas.

Familiarízate con tus impulsos, sin negarlos ni rechazarlos, ahora son un aliado en tu práctica.

El impulso es lo primero que notamos antes de transformar un pensamiento en una acción y ahí radica la potencia de esta práctica.

El ejercicio funciona así:

Al notar el impulso, tomate un minuto para observar:

  • De donde surge
  • Que sensaciones notas en el cuerpo

En un principio, será normal ver como ya estas  realizando la acción, sin haberte percatado del impulso previo que sale del subconsciente, eso es normal y forma parte de la práctica. Poco a poco iras entrenando una sensibilidad que irá creando un foco de atención a esas señales que  surgen en la mente o  el cuerpo en el momento previo a producirse el impulso.

Obsérvate, practica sin juzgar, aceptando todo el proceso y  disfrutando; sobretodo tienes que sentir que disfrutas con la práctica, porque el objetivo final de todo esto es vivir una vida más plena y más feliz.

 Toma el ejemplo de los grandes maestros que son los niños y aproxímate a la práctica con curiosidad, diviértete y aprende jugando, ya que un camino que te ha de conducir a la paz interior  y a la felicidad difícilmente puede empezar si es algo con lo que no estás disfrutando.

Buena Práctica !!

Namasté!!

Xavi-